ARQUITECTO vs. ARTISTA

escultor

Manel Quiñones

Vemos un escenario, dónde sólo las mejores estrellas pueden lucirse. Estrellas que han llegado a lo más alto por varias razones, a veces ajenas a ellos mismos. Cuando una estrella hace una buena actuación, el público la aplaude, pero, ¿que pasa después?

Los críticos redactan sus artículos, que después la prensa publicará. Las revistas más
prestigiosas entrevistarán y publicarán la obra del artista. Los mayores galardones serán
otorgados, inflando cada vez más el ego del artista.
Cuando esto ocurre en la arquitectura, suceden cosas cómo lo ocurrido en la última década.
En éste momento las mayores ciudades del mundo se pelean para ver quién construye más
“edificios” bajo la firma de una arquitecto-artista estrella. Bajo mi punto de vista, estos
arquitectos son más artistas, que arquitectos, y no por eso los desmerezco. Creo que
edificios de este tipo han de existir y han existido siempre, sumando diversidad al escenario.
Estoy seguro que muchos consideran a éste colectivo, artistas. ARQUITECTO vs. ARTISTA

SUEÑOS

Mariola Borrell Escudé

No nos engañemos: el sueño de todo arquitecto, por absurdo que parezca, es algo muy sencillo: dormir tranquilo.

Durante la carrera, incluso nos conformamos con una meta más modesta: dormir, a secas. Y es que el estudiante de arquitectura no sólo sueña en acabar la carrera, en construir grandes edificios; sueña, valga la redundancia, en dormir tranquilo. Lo de las ocho horas ya nos parece una utopía, pero siete horitas no estarían nada mal.

Por eso me hizo pensar ver a Santiago Calatrava durmiendo tranquilo en una secuencia del documental El arquitecto, el socialista y la Turning Torso. ¿Un arquitecto que duerme tranquilamente a media tarde? Aquí hay algo que no funciona. La situación tiene su gracia: un vendedor de sueños… que sueña. SUEÑOS

LA ARQUITECTURA COMO ESPECTÁCULO: LA HEGEMONÍA DEL STAR-SYSTEM

Xavier Delanoue

La crisis impone un cambio de paradigma en la arquitectura para volver a lo esencial y a las posiciones verdaderas. Pero ¿esto marca el fin del star sytem  o solamente el comienzo de otro estilo de comunicación?

El arquitecto del star system saca provecho de su propia imagen a través de su arquitectura, sus escritos, su presencia, para promoverse. El star system está fuertemente vinculado a su mediatización. La arquitectura (y el arquitecto) está mediatizada y los medios de comunicación forman parte de la arquitectura. Nuestro entorno urbano está saturado por una exigencia sensorial (publicidad / color / sonido), algo que disminuye nuestra capacidad de crítica. Hoy numerosos proyectos son considerados únicamente en base a la calidad de una imagen (todos los concursos imponen por lo menos una perspectiva). Las imágenes ejercen un verdadero poder sobre nuestra percepción. La arquitectura es un juego de seducción, resulta por ello más difícil juzgar un proyecto sobre una bella imagen que sobre una de mala calidad. Las imágenes nos reenvían códigos. Un edificio caracterizado por el color verde, como el Media-TIC en Barcelona, nos reenvía una imagen cuyas connotaciones aluden a la ecología, un dibujo más depurado a la sencillez. Algunos proyectos crean una complejidad falsa debido a la utilización maciza de código en sus representaciones. A la inversa los medios de comunicación atienden también a la arquitectura etiquetada como “social” y numerosos arquitectos comunican mediante otros códigos para promover su trabajo. La crisis cambia nuestro modo de concebir la arquitectura, a la inversa las imágenes toman una parte más importante ahora porque numerosos proyectos no van más allá de un nivel teórico.

LA ARQUITECTURA COMO ESPECTÁCULO: LA HEGEMONÍA DEL STAR-SYSTEM

LA MELANCOLÍA MATÓ AL CRÍTICO

Fredy Massad

And now we meet in an abandoned studio.

We hear the playback and it seems so long ago. 

And you remember the jingles used to go.

The Buggles, ‘Video killed the radio star’

Se ha tornado una letanía recurrente entre cierta intelectualidad el intentar acotar el campo de acción minusvalorando, cuando no directamente negando, los efectos de los cambios culturales. Una actitud que surge del temor, del desconcierto, de un miedo a perder la hegemonía, de la sensación de tambalearse sobre esa tarima desde la que profesan irrefutables verdades y que les separa de lo sucio, lo común y lo mundano. Seguramente es un temor infundado si se piensa con sensatez; empero, ese temor sí es realmente fundado cuando lo que se está intentando a toda costa es salvaguardar un estatus quo y generar la sensación de que tras ellos, se abre el abismo.

LA MELANCOLÍA MATÓ AL CRÍTICO

EL CABARET DE LOS HIPÓCRITAS

EL CABARET DE LOS HIPÓCRITAS

Fredy Massad

Versión ampliada del texto publicado originalmente en el suplemento cultural de ABC, Madrid – 8 de Agosto de 2012 – Número 1057

El problema no es que la Bienal de Arquitectura de Venecia no sea más una mera feria de vanidades. Una cita ineludible para todo arquitecto que se precie de tener y querer exhibir sus ambiciones intelectuales envuelto en un aura de sofisticado esnobismo. Podría ser un evento que, una vez concluido, cayera en un total olvido por su intrascendencia. Se la criticase o se la exaltase, la absurdidad de la Bienal sería entonces algo absolutamente inofensivo. Pero que el presidente de la Bienal de Venecia presente el cambalache de vacuidad, imposturas y banalidad que es esta edición afirmando que su motivación es ‘ayudar a los arquitectos a emerger de la crisis de identidad que están atravesando’, y lo haga dando a entender que esa desastrosa imagen de ‘dueños de la fiesta, pasteleros – celebridad a los que se les ha solicitado crear deslumbrantes pasteles de boda’ que ahora se tiene de ellos es consecuencia de haberse doblegado sacrificadamente a los irreflexivos caprichos de una sociedad que les ha exigido crear objetos ‘sorprendentes, que destacasen en medio de la mediocridad’ constituye la evidencia cómo el problema fundamental es que la absurdidad se convierta en una infame hipocresía manipuladora. EL CABARET DE LOS HIPÓCRITAS

ESTADO DE PÁNICO

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Fredy Massad

Versión ampliada del texto publicado originalmente en el suplemento cultural de ABC, Madrid – 30 de Junio de 2012 – Número 1051

Es indispensable dejar atrás el enroscamiento en ese discurso sobre ese venenoso auge de un modelo arquitectónico, secundando por un modelo político, ha dejado una impronta crucial en España puesto que son estériles: son evidencias de un estado de desgracia, desvío de acusaciones y lamentaciones sin autocrítica por lo perdido–patente en el documental de TVE ‘Se acabó la fiesta’ (donde arquitectos, críticos y editores, habían reciclado su discurso para acomodarse a las circunstancias de la nueva realidad, dando la impresión de que se mantuvieron ajenos a esa ‘fiesta’). No son propuestas. Ni siquiera una confesión clara de que la auténtica emboscada de ese modelo fue una crisis interna de ideas y objetivos. Ni tampoco un reconocimiento de cuáles están siendo las reacciones de ese monstruo caído panza arriba al que puede compararse esa derrumbada estructura en la que tantos se sintieron todopoderosos y a la que otros tantos (alentados muchas veces por un concepto inculcado en las propias escuelas de arquitectura) aspiraban incorporarse. Monstruo asustado y que, en su actual imposibilidad de alzarse, se obstina en contagiar universalmente su propio miedo.

ESTADO DE PÁNICO