“Nadie debería tener que cambiarse en el suelo de un baño”

Hace dos años, a Eriz Delgado, ex alumno del Postgrado en Accesibilidad y Diseño Universal, se le cayó el alma a los pies. Participaba en la organización de unos talleres de baile inclusivo abiertos a personas con diversidad funcional y, a pesar de haber organizado todo al detalle para garantizar la accesibilidad de todas ellas, ni él ni sus compañeras habían reparado en una necesidad fundamental. “Nos dimos cuenta de que había familias que tenían que cambiar a sus seres queridos en el suelo, en el maletero de sus coches y que algunos acabaron yéndose del taller habiéndose hecho sus necesidades encima”, relata.

A partir de ahí, Delgado empezó a investigar la realidad a la que se enfrentan en su día a día las personas que necesitan asistencia en su higiene diaria y en la falta de espacios específicos habilitados para ofrecer esa ayuda. Según sus cálculos, en España alrededor de 235.000 personas -esto es, una de cada doscientas personas- requiere de asistencia en su higiene diaria y esto condiciona enormemente su día a día. “Muchas de estas personas, por no tener un sanitario acorde a sus necesidades, salen de casa con el cronómetro puesto porque tienen que volver a casa a tiempo o, peor aún, directamente ni salen de sus casas”, denuncia.

En julio, junto a varias compañeras, constituyó la Asociación para la Coordinación de Cambiadores Inclusivos (ACCI), con la finalidad de impulsar la creación de este tipo de espacios adaptados e incorporarlos en las normativas de edificación. De momento, han puesto en marcha una campaña de crowdfunding para fabricar un cambiador inclusivo móvil e iniciar una campaña de sensibilización con la finalidad de que “nadie se pierda una fiesta por no poder ir al baño”

1. ¿Con qué filosofía nace la asociación y qué objetivos persigue?

Cambiadores Inclusivos se centra en la necesidad de las personas y no en sus capacidades. Este cambio de mirada es clave para empezar a hablar de inclusión y participación. En nuestro caso, la necesidad está clara: existen personas que necesitan apoyo para su higiene y que no disponen de los espacios y herramientas adaptadas para ello. Uno de los objetivos sería, pues, fomentar el diseño universal poniendo el foco en las necesidades de las personas para lograr que, cada vez, los servicios sean más inclusivos.

Como entidad, además, tenemos otros retos, como fomentar la instalación de estos cambiadores en lugares estratégicos y con gran afluencia de personas, como aeropuertos, hospitales, centros comerciales, museos, polideportivos, etc. También aspiramos a que este concepto de aseo/vestuario se incorpore en las normativas públicas y poder así articular legalmente su implantación. Este tipo de cambiadores también permite avanzar en la reducción de desigualdades. A nivel de género, por ejemplo, necesitamos empezar a redistribuir y reducir la carga de los cuidados. Como hombre, me avergüenza comprobar los indicadores que constatan la brecha en los cuidados.

2. ¿Cuál es la realidad a la que se enfrentan en su día a día personas en situación de dependencia que necesitan de asistencia en su higiene?

Hay personas que, por no disponer de un sanitario acorde a sus necesidades, salen con el cronómetro puesto porque tienen que volver a casa a tiempo o, peor aún, directamente ni salen de sus casas. Otras optan por salir a la calle teniendo claro que no pueden ingerir ningún líquido o alimento porque saben que no podrán ir a un baño adaptado. También está el caso de las personas que usan pañal y que se ven obligadas a pasar mucho tiempo con él, con la correspondiente humedad y lesiones graves que les puede provocar el hecho de prolongar el cambio de ese pañal. Otras personas acaban teniendo que cambiarse en el sueño de cualquier baño, entre dos sillas, en un banco o en el maletero del coche. Son varios ejemplos que nos permiten darnos cuenta de la realidad que viven muchas personas y que nos deberían comprometer a eliminar este tipo de situaciones.

3. ¿Cuántas personas podrían beneficiarse en España de los cambiadores inclusivos?

No existen datos oficiales pero, según nuestros cálculos, en España alrededor de 235.000 personas -esto es, una de cada doscientas personas- requieren de asistencia en su higiene diaria. Creemos, incluso, que esta cifra podría llegar a triplicarse si incorporásemos otras diversidades. Muchas personas de edad avanzada serían posibles usuarias de este tipo de cambiadores, además de personas que padecen enfermedades raras, distrofias musculares, parálisis cerebral, esclerosis múltiples… Son datos escandalosos. Aunque solo existiera una persona con este tipo de necesidades ya habría que plantear soluciones para garantizar su calidad de vida.

“Existe una necesidad que no está cubierta con el sistema actual de servicios higiénicos”

4. ¿En qué se diferencia un cambiador inclusivo de un baño accesible?

Aparte del espacio y de los elementos que componen un cambiador inclusivo yo empezaría por el tipo de persona usuaria. Actualmente, los baños accesibles están pensados para personas que disponen de cierta autonomía. Pero nadie se ha parado a pensar en qué opciones tienen las personas que necesitan de apoyo o asistencia personal en su higiene. ¿Qué ocurre con las personas que no pueden transferirse por sí mismas a un inodoro? ¿Y con las personas adultas que usan pañal y han de cambiarse?

Existe una necesidad que no está cubierta con el sistema actual de servicios higiénicos y resulta imprescindible que se incorpore este nuevo concepto de cambiadores, al margen de los baños accesibles actuales. El diseño universal no debiera consistir en hacer un baño para todas las personas sino en hacer baños que cubran las necesidades de todas las personas.

Prototipo de cambiador inclusivo

5. Y a nivel de diseño, ¿cuáles son los elementos básicos que deben estar presentes en un cambiador inclusivo?

A nivel espacial, el cambiador debería disponer de un espacio mínimo ideal de 12 metros cuadrados: 4 metros de longitud por 3 metros de ancho. Se requiere de un espacio amplio para que una persona pueda realizar su higiene con hasta dos personas de apoyo. Como elementos interiores, se requiere de una grúa, una herramienta básica para poder mover a una persona y, por ejemplo, poder transferirla a un inodoro con seguridad y sin riesgo de accidentes. Otro de los elementos básicos es la camilla de altura regulable para personas adultas. También destacaría un elemento que es fundamental para garantizar la privacidad de la persona: la cortina o el biombo. Realizar una higiene con apoyo no significa que no se pueda respetar la intimidad de la persona a la hora, por ejemplo, de realizar sus necesidades.

Aparte de estos elementos, existen otros más convencionales como el lavabo regulable, el inodoro con doble espacio para la transferencia lateral, las barras de apoyo, el sistema de alarma y de control de acceso, colgadores, suelo antideslizante, etc. Por último, como elemento no obligatorio pero sí recomendable estaría la ducha, que para muchas personas puede ser una herramienta importante para garantizar una correcta higiene personal. En ciertos lugares como, por ejemplo, la playa sería indispensable su colocación.

“En Reino unido los cambiadores inclusivos ya están regulados y serán de obligado cumplimiento a partir de 2021”

6. Países como Reino Unido, Australia o Alemania ya han iniciado el camino para la implantación de este tipo de cambiadores inclusivos…

Así es. Reino Unido cuenta ya con más de 1.500 cambiadores inclusivos repartidos por todo el país, Australia alrededor de 150 y Alemania 80, todos ellos certificados y registrados. En España, que sepamos, existen dos y carecen de ningún tipo de certificación. En Reino Unido este tipo de cambiadores se han regulado en las normativas de edificación y serán de obligado cumplimiento a partir de 2021. Es un gran avance que, sin dudas, nos da fuerza para seguir trabajando por la implantación de este modelo en España.

7. Para terminar, ¿de qué manera repercutiría en la vida de estas personas disponer de cambiadores inclusivos?

Les permitiría vivir plenamente y participar -creo que esta es la palabra- en todo lo que decidan sin verse condicionadas por algo tan básico como ir al baño. Podrían ir segura a hacer la compra, a trabajar, acudir a un concierto, viajar, ir a la piscina, a la playa, a la universidad. Vaya, lo que todas y todos hacemos, que es vivir.

Para las personas de apoyo supondría también un gran avance, ya que les brindaría la tranquilidad de saber que sus familiares, amistades o personas a las que asisten disponen de los servicios adecuados para garantizarles unos mínimos de higiene y seguridad.

El mayor cambio tanto para las personas usuarias como las de apoyo es el emocional. Supone un claro reconocimiento, compromiso, respeto y atención a sus circunstancias. Nadie debería tener que cambiarse en el suelo de un baño.

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