“La accesibilidad universal brinda libertad y desarrollo al individuo y a la sociedad”

Ana Cecilia Flores es Alumni del Postgrado en Accesibilidad y Diseño Para Todos de UIC Barcelona School of Architecture. Tras cursar el postgrado, y de vuelta a su país natal, Venezuela, logró que la Universidad Central de su país introdujese en su plan de estudios una asignatura de Accesibilidad Universal. “Al final, se traducirá en la mejora de la calidad de vida de todos”, afirma orgullosa.

Ana Cecilia Flores es una profesional entregada, dedicada y apasionada por su trabajo. A su interés por el ámbito de la accesibilidad se suma su especialización, como arquitecta, en la conservación de monumentos. En su haber profesional destaca el proyecto de restauración integral del Salón de Sesiones del Palacio Federal Legislativo de Venezuela, homólogo del Congreso de los Diputados en España. “El proyecto tuvo muchos retos en sus distintas fases”, confiesa, “pero, al final, es el trabajo del que me siento más orgullosa”.

Conversamos con ella para que nos explique su trayectoria profesional y nos traslade su punto de vista sobre cómo el sector de la arquitectura ha de adaptarse a la crisis actual que atraviesa Venezuela.

¿Cómo conociste el Postgrado de Accesibilidad para Todos?

En Venezuela no existe ningún programa de estudios de este tipo, por lo que decidí buscar algún curso extranjero en modalidad online que me diese acceso a esta formación. En Internet encontré muchos cursos breves que no llenaban mis expectativas, hasta que me topé con la oferta de este postgrado.  Estaba encantada, era exactamente lo que buscaba.

¿Qué te ha aportado, a nivel profesional, el haber cursado este programa?

Me siento profundamente afortunada de haber tenido la oportunidad de cursar este postgrado, que no solo me ha nutrido como profesional sino también como ser humano. El postgrado me transformó la mirada, la percepción y el horizonte. Siempre afirmo que ha sido un golpe de timón en mi rumbo personal y profesional.

Como mujer venezolana, siento un gran compromiso con mi país y con Latinoamérica. Debo decir que, como docente y profesional de la arquitectura, me considero en el deber de profesar, promover y poner en práctica todo lo aprendido en el postgrado, para así diseminar estos conocimientos y que puedan traducirse en entornos físicos o virtuales, productos y servicios accesibles para todos.

Foto 1
©Ana Cecilia Flores Ortiz

¿Qué supone para ti la accesibilidad universal?

Como cualidad, la accesibilidad universal permite la materialización de forma física, digital y sensorial de la “empatía” en entornos, productos y servicios diseñados por el ser humano, siempre comprendiendo nuestra diversidad. Es una cualidad que posibilita, incluye, dignifica, autonomiza, democratiza y ofrece opciones, y por lo tanto brinda libertad y desarrollo al individuo y a la sociedad.

Desde mi punto de vista, la accesibilidad universal debe existir desde la concepción misma de los proyectos, para que esté presente de forma desapercibida y que su incidencia sea casi inocua en los presupuestos. Incorporarla es un reto a la creatividad del arquitecto, quien, por formación, debe ser optimista al tiempo que ejerce como observador curioso e investigador inquieto para proponer las mejores soluciones.

Has realizado investigaciones de valoración en proyectos de la Ciudad Universitaria de Caracas, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. ¿Qué se siente al haber trabajado en un lugar tan emblemático?

Quienes hemos estudiado en la Universidad Central de Venezuela sentimos un vínculo inquebrantable con este excepcional complejo arquitectónico, que ha dejado de ser sólo de los venezolanos para convertirse, desde el año 2000, en una obra maestra de la humanidad. Haber realizado investigaciones y hallazgos importantes en este singular complejo, que se han traducido en intervenciones para su revalorización, tiene un significado importante para mi trayectoria profesional y, en lo personal, supone una retribución por la formación recibida.

También has participado en el proyecto de restauración integral del Salón de Sesiones del Palacio Federal Legislativo de Venezuela, ¿qué retos se presentaron en este proyecto?

El proyecto de restauración del Hemiciclo de Sesiones, como se denomina, tuvo muchos retos en sus distintas fases, no solo para mí sino para el amplio equipo multidisciplinario que participó en él. Uno de ellos fue el uso activo del Hemiciclo, así como el tiempo disponible para la ejecución de las obras. Teníamos un tiempo específico para ejecutar los estudios que faltaban (arqueológicos, estructurales, entre otros), y solo podían realizarse durante las obras civiles. Debíamos considerar que a los parlamentarios les correspondía cumplir sus funciones de sesión en ese espacio rápidamente y, cuando de obras de restauración se trata, los tiempos nunca pueden ser completamente cerrados.

También hubo hallazgos arqueológicos que requerían de toma de decisiones y procedimientos de gran responsabilidad. También tuve la responsabilidad de diseñar el nuevo mobiliario. La disposición en semicírculo responde a la investigación histórica realizada y a los requerimientos de actualización tecnológica. Todo ello significó un desafío ante las exigencias políticas y las limitaciones espaciales. Sin embargo, esta intervención tuvo un maravilloso resultado especialmente en la lectura integral del espacio y su revalorización.

Foto 2. Hemiciclo de Sesiones
Vista del interior del Salón de Sesiones del Palacio Federal Legislativo de Venezuela ©Archivo Fotográfico de la Dirección Estratégica de Patrimonio Cultural de la Asamblea Nacional

¿Cómo se consigue trabajar en lugares tan simbólicos?

Yo diría que se consigue manteniendo una actitud inquieta para buscar oportunidades y para experimentar. Hay que estar abierto a aprender constantemente pero, sobre todo, se tienen que aceptar esos retos con el íntegro compromiso de dar lo mejor de ti, de dejar huella tanto en los proyectos como en las personas, sin importar su jerarquía o condición. También creo que hay que tener la humildad para consultar ante la duda y la misma humildad para diseminar lo aprendido.

Desde mis inicios como estudiante de Arquitectura, en mi etapa de aprendiz, buscaba superar la aspiración habitual. Luego seguí por referencias de profesionales que, poco a poco, reconocían el trabajo realizado y, así, fui adquiriendo mayores responsabilidades, mayores conocimientos y por lo tanto mayores desafíos. Creo que es importante la construcción de una red de contactos de valor desde la etapa primaria del ejercicio profesional y seguir reforzando y ampliando esa red en base a tu valía y aporte diferencial. Sigo siendo inquieta en la búsqueda de oportunidades y retos, ahora con una mirada más amplia y un horizonte más global.

Actualmente Venezuela está viviendo una crisis humanitaria que ha sobrepasado fronteras, ¿cómo se ha visto afectado el sector de la arquitectura en este sentido?

La crisis social, política, económica y moral en Venezuela es compleja, tanto, que ha provocado una emergencia humanitaria. Esta crisis ha afectado de manera transversal y profunda a absolutamente todo y, por lo tanto, también a la arquitectura. Sin duda ha puesto a prueba y ha sometido a revisión lo existente. Ha sido motivo para crear escenarios para la reflexión y el planteamiento de propuestas de quienes ejercen el quehacer arquitectónico en nuestra particular, propia y endémica realidad.

No me queda la menor duda que, como toda crisis, al superar sus fases se revisarán las fallas, se darán pasos hacia una mayor sabiduría, sanarán heridas, se aprovecharán las oportunidades, se ampliarán las visiones y se pondrá en marcha el proceso de recuperación de Venezuela.

¿Cómo es la arquitectura de Venezuela?

Para explicar cómo es la arquitectura en mi país, debo describir, en pocas palabras, el lugar donde se asienta. Venezuela, en sus casi 988.000 kilómetros cuadrados, tiene unas características geológicas y climáticas muy variadas. Es un país que reúne regiones insulares, de costa, de alta y baja montaña, de selva, de sabana e incluso de desierto, por lo que la arquitectura venezolana responde de forma endémica, con mayor o menor éxito, a cada una de estas particularidades, además de exponer valores y expresiones locales.

Los temas como la topografía modificada son importantes dentro de nuestra arquitectura. Podría decirse, de manera generalizada, que nuestra arquitectura revela marcadamente distintos momentos económicos, políticos y sociales del país. Así como también se evidencia la herencia de influencias externas, muy valiosas, que se ven tanto en aportes estilísticos, tecnológicos como de programa.

La arquitectura venezolana ha tenido épocas cuyas soluciones, de audaces visiones, tuvieron resonancia internacional, donde se tomaron grandes riesgos, tanto de inversión como a los formulismos y cánones establecidos, donde la producción arquitectónica logró su finalidad social.

¿Crees que la arquitectura en Venezuela es, a día de hoy, suficientemente accesible?

Lamentablemente debo decir que no son accesibles, ni las edificaciones públicas ni las privadas, y ni siquiera las ciudades. Las nuevas construcciones adolecen de la accesibilidad universal necesaria, incluso después de la aprobación de la Ley de Personas con Discapacidad en el año 2006 o de la adhesión de Venezuela a la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad en el año 2013.

Existen algunas intenciones difusas que surgen de las exigencias de ley, pero no es suficiente. Las causas de esta ausencia son varias, tanto de forma como de fondo. Entre ellas debo subrayar, por un lado, que la normativa técnica en Venezuela es dispersa, incompleta, poco ilustrativa e inaccesible, con una fuerte base en la concepción asistencialista de la discapacidad y una marcada presencia de lo físico, en detrimento de lo visual y lo sensorial. Otra causa es la falta de formación de los profesionales involucrados en el diseño del hábitat humano en esta importante materia, que ha sido incluida en los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y en la Nueva Agenda Urbana Hábitat III.

Insisto, las difusas intenciones y micro soluciones que pueden verse en algunas obras de arquitectura en Venezuela no son suficientes, la accesibilidad no se trata solo de rampas y señalización en Braille, como tampoco solo de personas con discapacidad. La accesibilidad universal y desapercibida suma un valor público al hecho arquitectónico, además de ser un principio relativo a los Derechos Humanos.

También has creado e impartes la asignatura de Accesibilidad Universal en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Central de Venezuela ¿Qué consejo les darías a los estudiantes que, al igual que tú, quieren ayudar a los demás a través de la arquitectura?

A mis estudiantes les insto a que intenten alcanzar la accesibilidad universal a través del diseño, ya que ello permite ayudar no sólo a grupos vulnerables, como las personas con discapacidad, ancianos o niños, sino a toda la sociedad en general. Se traduce en la mejora de la calidad de vida de todos, y este es un concepto amplio y multidimensional.

Les animo a que nunca dejen de ser curiosos y constantes estudiosos de la diversidad humana porque, además de ampliar y actualizar sus nociones sobre la técnica, también deben cultivar su ser y desarrollar el músculo de la empatía para vencer barreras y evitar construir límites a la creatividad con ideas preestablecidas. Todo esto deberá materializarse en hechos construidos pensados en el ser humano y en cómo este se relaciona e interactúa con su entorno, tanto en lo físico como en lo cognitivo, sensorial y emocional.

Foto 4. Alumnos asignatura Accesibilidad - Universidad Central de Venezuela.jpg
Alumnos de la asignatura de Accesibilidad Universal en Venezuela ©Ana Cecilia Flores Ortiz

¿Cuál es el proyecto del que te sientes más orgullosa?

Como especialista en conservación de monumentos, siempre me sentiré orgullosa de todo el trabajo realizado en el proyecto de restauración integral del Palacio Federal Legislativo. Ya no sólo por el gran desafío que supuso el rescate y preservación del conjunto edilicio patrimonial, su colección de bienes muebles y jardines históricos -que representan varios momentos de la vida política y cultural de mi país desde el siglo XIX hasta nuestros días- sino también por la satisfacción de la misión cumplida.

¿Cuáles son tus proyectos de futuro?

Tengo como meta poder llevar a cabo varios proyectos, tanto individuales como en alianza con otros profesionales de esta área de especialización. También tengo proyectos tanto en el área de la arquitectura como en el ámbito de las publicaciones. De hecho, quiero publicar una guía o manual de accesibilidad en entornos construidos para mi país que sirva para unificar la normativa existente, dispersa e inaccesible en la actualidad.

No me planteo fronteras geográficas, más bien tengo el deseo y la intención de participar activamente en el diseño y asesoría en materia de accesibilidad y diseño para todos en proyectos que así lo requieran en cualquier parte del mundo. De esta manera, no sólo puedo ofrecer mi punto de vista y experiencia, sino que también puedo ser partícipe del intercambio de ideas.

Entrevista realizada por Selena Ramos, alumna de 2º de Periodismo en UIC Barcelona

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