“Resulta crucial rehabilitar los edificios con mayor rapidez y profundidad en términos energéticos”

En los últimos años, el sector de la edificación y el mundo de la arquitectura han intensificado su interés por el binomio salud-vivienda para evaluar, y así poder atajar, los daños que una mala edificación puede ocasionar en la salud de las personas. “En España tenemos un parque edificado tan deficiente que se da la paradoja de que se producen más muertes sobrevenidas por bajas temperaturas en las áreas del país con inviernos más suaves”, afirma Albert Grau, responsable de Relaciones Institucionales de ROCKWOOL, empresa patrocinadora de la Cátedra en Edificación Industrializada y Medio Ambiente de UIC Barcelona School of Architecture.

ROCKWOOL es una empresa líder en la fabricación de soluciones de aislamiento sostenibles basadas en el uso de lana de roca natural. Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Salud, el pasado 7 de abril, conversamos con este ingeniero industrial, con más de 30 años de experiencia a sus espaldas, sobre el futuro de la edificación y la transición hacia un modelo más sostenible y respetuoso con la salud de las personas.

La primera pregunta es casi obligada. ¿Qué es exactamente la lana de roca y de qué manera nace este producto?

La lana de roca ROCKWOOL nace hace más de 80 años, en Hedehusene (Dinamarca) fruto de la observación del fenómeno de los volcanes por parte de dos científicos.
Se trata de un material casi milagroso, fácil de manipular e inocuo para el ser humano, perteneciente a la familia de las lanas minerales, que se fabrica a partir de uno de los recursos más abundantes del planeta: la roca volcánica. De hecho, nuestros centros de producción son pequeños volcanes en los que se funde la roca, en un proceso similar a la formación de lava. Esa roca, durante su enfriamiento, acaba conformada en las distintas soluciones constructivas.

¿Es la roca un recurso inagotable? ¿Qué ventajas ofrece la roca frente a otras materias primas como, por ejemplo, la madera?

Efectivamente, es un recurso inagotable. Si tenemos en cuenta que la Tierra -a través de su actividad volcánica y oceánica- produce cada año 38.000 veces más roca de la que usamos para elaborar nuestros productos, podemos asegurar que es imposible que la agotemos. Las principales ventajas de la lana de roca están centradas en siete fortalezas:
• Resilencia al fuego, al soportar temperaturas superiores a los 1000ºC
• Propiedades térmicas: ahorra energía manteniendo una temperatura y un ambiente interior óptimo
• Prestaciones acústicas: al bloquear, absorber o mejorar los sonidos
• Circularidad: es un material reutilizable y reciclable
• Robustez: por su rendimiento duradero con una instalación sencilla
• Estética: al permitir combinar prestaciones y acabados
• Comportamiento al agua: nuestra tecnología permite diseñar tanto productos que absorben el agua como que la repelen

Lana de Roca
Lana de roca producida por ROCKWOOL

El pasado 7 de abril celebramos el Día Mundial de la Salud. En un contexto como el actual, marcado por los efectos de la contaminación y del cambio climático en la salud de las personas ¿qué papel debe asumir la industria de la construcción y la arquitectura?

Ante todo debemos poner la situación en contexto. Según datos aportados por la ONU sobre el crecimiento mundial estimado, se prevé que en el año 2050 el 67% de la población vivirá en ciudades. El 14,4% lo hará en megaciudades con más de 10 millones de habitantes. En el caso de España, y según la División de Población de la ONU, para el año 2030 el 40% de la población vivirá en 15 ciudades de más de 300.000 habitantes. De ellos, el 25,6% lo hará en el área metropolitana de Madrid y Barcelona.

Por lo anterior, la industria de la construcción -incluyendo a la arquitectura- debe asumir un claro liderazgo para que nuestras ciudades sean confortables y saludables y no sigan devorando nuevos suelos en aras de una rápida urbanización. Creer en la rehabilitación como la gran palanca de mejora del problema es un reto compartido, tanto desde las empresas que ejecutan, como desde la necesaria innovación en materiales y soluciones de fabricantes, pero especialmente apoyados por hacer “sexy” la rehabilitación para los nuevos arquitectos de futuro. Un cierto cambio de paradigma.

Los expertos apuntan a que los edificios residenciales y comerciales son responsables de casi el 40% del consumo energético en la mayoría de países y de un nivel parecido de emisiones globales de CO2. ¿Qué relación existe entre la eficiencia energética y la salud en los edificios?

La relación salud-vivienda está bien establecida y empiezan a aparecer estudios que evidencian que unas malas condiciones en la vivienda ocasionan problemas de salud. La relación salud-eficiencia energética necesita ser profundizada y hacen falta más estudios para determinar su efecto de forma clara para cada una de las problemáticas que se pueden dar en las viviendas, como son la temperatura, la humedad, los hongos, el ruido o la calidad del aire. Son muchos los problemas que trae consigo el mal estado de edificación actual y los impactos que causa en nuestra salud. Por lo que hace a las frías temperaturas en invierno, los efectos más relevantes son la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias y, consecuentemente, la mortalidad es más elevada en esta época del año. En España, por ejemplo, la Asociación de Ciencias Ambientales emitió un estudio en el año 2014 en el que se constataba la paradoja de que se producen más muertes sobrevenidas por bajas temperaturas en áreas del país con inviernos más suaves. Y esto se debe a que tenemos un parque edificado muy deficiente.

Barcelona_JorgeVidal (Unsplash)
Edificios en el barrio de Gràcia, Barcelona. Foto @Jorge Vidal (Unsplash)

La arquitectura y, en particular, el sector de la construcción pueden jugar un papel muy determinante en el camino hacia un modelo de desarrollo más sostenible. ¿Crees que el sector ha sabido adaptarse a los retos que imponen los desafíos medioambientales? ¿Es necesario apostar por un cambio de modelo?

Con el conocimiento actual de los arquitectos, y de otros técnicos que deben trabajar de manera transversal y colegiada, y los materiales existentes, ningún otro sector tiene el potencial para lograr mejoras en la búsqueda del desarrollo sostenible, especialmente si tenemos en cuenta la larga vida útil de los edificios. Los promotores son la siguiente derivada y, por suerte, ya empiezan a ser mayoría los que asumen que sus edificios sólo entrarán en el mercado si son considerados como sostenibles.

Pero a veces, y ésta es mi visión muy crítica, usamos el nombre de la sostenibilidad en vano. Hablamos con tremenda facilidad de edificios pasivos, e incluso positivos, o de certificaciones medioambientales, o ambos a la vez, y por el camino nos dejamos aquello que realmente importa a quién ha de habitarlos. Y hablo de acústica, de protección contra incendios, de accesibilidad, de calidad de aire interior, de adaptación al entorno, del uso del agua, de construir a precios asequibles, de con qué materiales construimos y cómo afecta al uso de recursos naturales, etc.

Por lo anterior, el futuro modelo edificatorio-constructivo, el que sea, debe pensar en todo ello a la vez, no por partes.

ROCKWOOL es, junto a Pich-Architects, uno de los patrocinadores de la Cátedra de Edificación Industrializada y Medio Ambiente de UIC Barcelona School of Architecture, ¿industria y universidad han de ir de la mano en la búsqueda de soluciones innovadoras?

La clave para una cooperación exitosa entre la universidad y la empresa radica en el respeto mutuo por el área de especialización de cada parte. También es importante llegar desde el principio a un entendimiento sobre los parámetros y los objetivos de la investigación llevada a cabo en el ámbito académico y de cómo se compartirán y utilizarán los resultados en el ámbito empresarial.

Tras el deseo de construir colaboraciones universidad-empresa se encuentra el hecho de que existen innumerables retos a los que se debe hacer frente desde la vida moderna. En pocas palabras, es hora de agrupar recursos.

En mi época, y no soy tan mayor, las universidades solicitaban donaciones a empresas o becas patrocinadas por el sector privado de forma poco sistemática: investigador a investigador. O las empresas contrataban trabajos de investigación para algo puntual. Hoy en día, la creciente competencia por el conocimiento exige que los dos sectores aumenten su colaboración. El modelo por encargo basado en un interés determinado debe evolucionar hacia una asociación a largo plazo.

Visita planta Rockwool_Navarra.jpg
Visita de alumnos de la escuela a la planta de ROCKWOOL Peninsular en Caparroso (Navarra)

¿Cuáles son los principales logros de vuestra colaboración con UIC Barcelona School of Architecture en estos años?

A mi modo de ver uno de los principales logros es haber conseguido una relación a largo plazo que ya supera los 8 años. En un mundo en que las relaciones de este tipo se conducen por la volatilidad y la inmediatez de resultados, no es fácil y hay que ponerlo en valor.

En el ámbito científico-tecnológico, se han desarrollado nuevos sistemas constructivos industrializados que se han llegado a implantar en obras concretas y, a fecha de hoy, seguimos importando nuevas ideas que funcionan en otros países del norte de Europa para analizar su viabilidad. Todo ello nos ha permitido avanzar en el objetivo inicial del acuerdo: la industrialización de procesos con un máximo respeto al medio ambiente.

En ROCKWOOL, un tercio de las materias primas utilizadas son residuos reconvertidos de otras industrias. ¿El paradigma de la reutilización es el futuro o aún queda camino por andar?

Si hablamos de residuos a nivel global, se estima que un tercio proceden del sector de la construcción, y de esos, la mayor parte acaba en vertedero. Nuestro potencial para incorporar parte de ellos a nuestro proceso (hoy día un 31%), y que una vez producida nuestra lana de roca pueda reciclarse de forma indefinida sin que pierda calidad, nos debería situar como el material preferido del prescriptor comprometido.

¿Futuro? No me lo puedo imaginar sin un sector de la edificación basado en el uso de materiales como nuestra lana de roca. Pero hay demasiados intereses y lobbies de poder que frenan esa tendencia. Queda mucho, pero no debemos bajar los brazos y aportar nuestro “granito de roca” a esta lucha. El origen de la energía va muy ligado a la sostenibilidad del planeta. El aislamiento generado por ROCKWOOL para la edificación ofrece durante su vida útil un ahorro energético equivalente a 85 veces el usado en su fabricación.

Entre los grandes retos con los que trabaja ROCKWOOL está la urbanización. A nivel de escala urbana ¿cuáles son los retos del sistema de la construcción a la hora de conseguir espacios realmente saludables?

La gente necesita lugares cómodos y sin ruido donde vivir, aprender, trabajar y recuperarse, sobre todo en los entornos urbanos actuales, tan ajetreados. Casi dos tercios de la población vive en estos espacios.

Alrededor de un 97% de los edificios ya existentes en la Unión Europea se consideran ineficientes desde un punto de vista energético. Entre un 75 y un 85% de estos edificios seguirán utilizándose en 2050.

Si queremos cumplir los objetivos del Acuerdo por el Clima de París, tema directamente ligado con nuestra salud y la de nuestro planeta, resulta crucial rehabilitar los edificios en términos energéticos con mayor rapidez y con mayor profundidad. A nivel global, es necesario pasar del 1–2% actual a más del 2–3% en la próxima década. Antes de 2030, la mayoría de los edificios de propiedad privada deben haberse rehabilitado para cumplir con estándares de alta eficiencia energética, si esperamos que las ciudades cumplan con los objetivos climáticos (la Unión Europea nos pide reducir en un 40% las emisiones respecto a los niveles de 1990).

No creo que haya respondido a la pregunta, pero hay suficientes consideraciones y datos para que grabemos en nuestra mente que esto ya no va de nuevos y singulares edificios. Esto va de revivir a aquellos que se mueren y nos están matando.

Para finalizar, ¿cómo crees que evolucionará el sistema de la construcción a corto o medio plazo?

Las ciudades serán el centro del cambio de modelo de futuro para el sector. Unas ciudades que son núcleos capaces de atraer personas y recursos y focalizar grandes proyectos urbanísticos, tecnológicos y empresariales, han de lograr ser más habitables, confortables y sostenibles.

Han de llegar las Smart Cities, con una mayor necesidad de redes de comunicación inteligentes, infraestructuras de suministros y transportes conectadas, gestión de residuos y recursos medioambientales o sistemas de ahorro energético. Y todo ello pasa por industrializar gran parte de los procesos constructivos optimizando al máximo los recursos finitos que disponemos.

Pero no solo las ciudades deberán ser inteligentes. También sus edificios, tanto en su concepción, como en su interconexión y sistemas constructivos. En este sentido, los avances tecnológicos influirán en el desarrollo de un nuevo modelo de inmueble. El uso de las impresoras 3D, la comunicación Machine to Machine (M2M) o el Internet de las Cosas (IoT) cambiará la concepción misma de los edificios y permitirá la interactuación de los dispositivos de la vivienda, del edificio y de las infraestructuras de la ciudad.

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