“La arquitectura danesa prioriza las necesidades sociales a las necesidades del arquitecto”

Àngels Garcia Andreu (Vila-Real, 1992) cursó el Grado en Arquitectura en UIC Barcelona entre los años 2010 y 2016. Su experiencia profesional comenzó nada más terminar el primer año de carrera, cuando tuvo la oportunidad de trabajar en el departamento de Urbanismo de su localidad natal. “Junto a dos arquitectos, diseñamos los espacios públicos de un Centro de Día para el Alzhéimer”.

En el año 2014, entró a trabajar en el despacho BCQ, liderado por el profesor de nuestra escuela David Baena y, al verano siguiente, trabajó en el despacho de Guillermo Bañares. Pero su trayectoria dio un giro nada más graduarse, en el verano de 2016, cuando solicitó una beca Erasmus+ que la llevó hasta Copenhague (Dinamarca). Desde entonces, reside en el país escandinavo donde ejerce como Student Assistant en el despacho de Arquitectura WE Architecture, a la vez que cursa un Máster de Paisajismo en la Universidad de Copenhague (KU).

 ¿Por qué decidiste estudiar Arquitectura?

Desde que mi hermana empezó a estudiar Arquitectura cuando yo era pequeña, siempre he estado rodeada, escuchando y leyendo sobre arquitectura. Desde entonces, empezó mi pasión por el diseño y creció mi interés por los espacios que los arquitectos crean para las personas y cómo estos generan diferentes atmósferas. Además, creo que los arquitectos también tienen responsabilidades sociales que normalmente se traducen en edificios o paisajismos para cada tipo de usuario.

Así que, cuando tuve que decidir qué carrera escoger, mi elección fue fácil.

Y dentro del ámbito de la arquitectura, ¿en qué te gustaría especializarte?

En UIC Barcelona nos muestran, a través de sus enseñanzas, un abanico muy amplio en torno a la arquitectura. Aún así, después de haber estado seis meses en WE Architecture, me di cuenta de que carecía de conocimientos sobre paisajismo y es por eso que decidí enviar una solicitud a la Universidad de Copenhague (KU) para empezar un máster de dos años. Es muy difícil que te acepten en la Universidad de Copenhague pero, un mes antes de recibir los resultados para saber si podía cursar el máster, me llegó una invitación por parte de la facultad para formar parte de la Escuela de Paisajismo.

Actualmente estoy cursando el segundo año del máster y me gustaría profundizar más en el ámbito del Health Design (Diseño saludable). Se trata de un enfoque del diseño basado en el principio de la Nature base Therapy (Terapia de base natural), que consiste en diseñar conscientemente espacios verdes para contribuir a respaldar terapias y como resultado mejorar la salud. Los espacios se enfocan a un grupo específico de usuarios.

Nos has dicho que antes de llegar a Copenhague estuviste trabajando y realizando prácticas en diferentes despachos y empresas. Al margen de la experiencia, ¿qué es lo que te ha aportado trabajar en estos sitios?

Poder trabajar en diferentes lugares me permitió conocer la realidad de la arquitectura ya que, en la escuela, los tiempos y el ritmo son diferentes al día a día de un despacho. Eso también me enseñó que cada despacho es diferente al otro, ya que todos trabajan de diferentes maneras.

Además, entendí la complejidad de un proyecto, no solo desde la arquitectura sino también desde la relación con los clientes y con las diferentes municipalidades. Además, pude aprender a trabajar en equipos multidisciplinarios.

¿Consideras imprescindible empezar a trabajar cuando aún estás estudiando?

Por supuesto. Desde mi experiencia, creo que debería ser obligatorio irse durante seis meses o más a un despacho, ya sea en Barcelona o en otro lado. Pienso que hacer prácticas en el extranjero te aporta más, porque no solo te da experiencia técnica, sino que también te nutre de diferentes maneras de pensar la arquitectura.

Cuando hice mi Erasmus Plus, conocí a estudiantes de otros países que, al terminar el tercer año de la carrera, decidieron venirse a Copenhage para adquirir nuevos conocimientos antes de graduarse.

¿Por qué quisiste ir a Dinamarca?

Porque desde la primera vez que vine a Copenhage, con 16 años, me quedé prendada de su atmósfera, de sus calles, de sus edificios y de la gente. Como era una decisión que tenía clara desde el principio, los tres últimos años de la carrera fui a clases de danés en el Institut Nòrdic de Barcelona.

Así que, nada más tuve la oportunidad, me mudé a Dinamarca.

NYHAVN

Estando tan lejos de casa y de tu familia, supongo que habrás tenido tiempo para encontrar nuevos hobbies.

El cine se ha convertido en una nueva afición. Al vivir en un país en el que hace tanto frío y las horas de luz son tan escasas durante el invierno, ir al cine es uno de los mejores planes, ya que no se puede estar mucho tiempo en el exterior.

También, el hecho de estar en contacto con una cultura culinaria diferente a la nuestra, me ha permitido convertir la cocina en otra de mis aficiones. Siempre que puedo cocino y comparto con amigos de otros países nuestra cocina.

Además, soy una apasionada de la novela nórdica, por lo que vivir en Dinamarca me permite conocer algunos de los lugares descritos en los libros.

Otra de mis aficiones es viajar. Desde los cinco años empecé a viajar con mi familia, conociendo otros países y culturas, aunque ahora, al vivir en otro país, el viajar casi se ha convertido en volver a casa.

BIKE

Y, ¿nos podrías explicar cómo es la arquitectura en Dinamarca? ¿Encuentras alguna diferencia con la arquitectura española?

La arquitectura danesa es reconocida como arquitectura para las personas. El principal objetivo de los arquitectos daneses es crear edificios, espacios públicos y paisajes en relación con todo el mundo.

A menudo, el proceso de proyectar se hace a través de talleres y diálogos con equipos multidisciplinarios que incluso incluyen a los futuros usuarios.

Últimamente, el desarrollo de la ciudad danesa no se plantea solo desde el diseño de los arquitectos, sino que estos han de traducir las necesidades de las personas en los edificios.

Principalmente, creo que hay diferencias entre la arquitectura danesa y la española, ya que la arquitectura danesa prioriza las necesidades sociales a las necesidades del arquitecto.

¿Qué es lo que más te llama la atención de Copenhague desde un punto de vista arquitectónico?

En Copenhague hay mucha variedad arquitectónica, sin embargo hay coherencia entre los edificios. Uno de los principios de la arquitectura danesa es integrar los nuevos edificios en su alrededor a partir de pequeños gestos, ya sea con la materialidad, la inclinación de la cubierta o las ventanas.

Actualmente trabajas en un despacho llamado WE Architecture, ¿Cuál es la filosofía con la que trabajáis?

Trabajo como Student Assistant y formo parte del equipo dedicado a los concursos. El despacho fue fundado en 2009 y su nombre está basado en la filosofía que ve la arquitectura no como el resultado de la genialidad de una sola persona sino de todo el equipo que está detrás de un proyecto. Además, trabajamos en diferentes escalas, desde viviendas unifamiliares a estrategias urbanas.

Por esta razón, hemos preparado una exposición sobre el significado de “comunidad” que podrá verse en el Danish Architecture Center a partir  del 18 de octubre durante dos semanas.

¿Hay algún proyecto en el que hayas trabajado del cual te sientas especialmente orgullosa?

Uno de los últimos proyectos en los que he trabajado es un concurso en el que colaboramos con otros despachos de Copenhage. El proyecto se llama Generationernes Frederiksberg y está situado en el municipio de Frederiksberg. Se trata de una infraestructura que dará cobijo a un hogar de ancianos y a un equipo de fútbol y, de ahí, que su traducción literal sea “una casa para todos”.

El proyecto busca explotar las sinergias que surgen al conectar diferentes funciones. Nuestra ambición fue crear un edificio que se apoye las experiencias comunes, por eso, los dos tipos de usuarios podrán disfrutar de su vecindario. Debido a su apertura y flexibilidad, se convierte en un espacio para todo el barrio: instituciones educativas, asociaciones deportivas, hogares de ancianos y otros ciudadanos que también lo quieran aprovechar. Un moderno centro de reuniones que asocia a jóvenes y a mayores, a transeúntes y a personal en una mezcla armoniosa.

¿Y dónde te ves en un futuro?

Actualmente estoy centrada en terminar el Máster de Paisajismo y mi aspiración es seguir trabajando en WE Architecture una vez haya terminado. Aunque en unos años me gustaría volver a cerca del Mediterráneo.

¿Recomendarías UIC Barcelona para estudiar Arquitectura?

Sí, ya que la relación entre alumnado y profesorado es muy estrecha y eso ayuda al alumno a tener confianza en sí mismo para evolucionar como arquitecto durante la carrera.

Además, las asignaturas están relacionadas de manera coherente y eso permite llevar los proyectos más allá del aula.

Selena Ramos, alumna de 2º de Periodismo en UIC Barcelona

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