“Lo digital puede (y debe) lidiar con lo complejo, ayudar a los arquitectos a alcanzar nuevos hitos”

Diego Navarro (Castellón, 1986) ha vinculado su vida académica y profesional a UIC Barcelona School of Architecture. Llegó a Barcelona para cursar Arquitectura en nuestra escuela y, tras licenciarse en el año 2009, decidió especializarse y cursar el Máster en Arquitectura Biodigital. Al mismo tiempo, se integró en el grupo de investigación sobre Arquitecturas Genéticas, dirigido por el Dr. Alberto Estévez. Hace poco más de un año defendió su tesis y, desde entonces, su investigación le ha llevado a través de algoritmos evolutivos, programación visual y la aplicación de lo computacional a lo arquitectónico. A día de hoy, ejerce como profesor de las asignaturas Computational Design y Architectural Drawing en nuestra escuela. 

¿Por qué decidiste hacerte arquitecto?

Al margen de anécdotas personales, pienso que la arquitectura es de las pocas carreras que te permiten combinar un perfil técnico -para aquellas personas que sentimos cosquillas cuando los números y la geometría encajan- con otro perfil más enfocado al diseño y lo propositivo, donde los intereses y las propias decisiones tienen impacto en el resultado final. Aunque muy pocos somos capaces de atisbar todo lo que implica ser arquitecto y cómo eso cambia tu forma de pensar y ver el mundo.

¿Y has llegado a ejercer de arquitecto?
Claro, aunque comencé muy pronto la carrera académica – al año siguiente de titularme ya daba clases como ayudante en el grado de arquitectura-, siempre que he podido he colaborado con otros despachos o compañeros. Además, he colaborado con empresas para desarrollar software orientado a la arquitectura y BIM dentro de entornos paramétricos.

Al año de titularte ya estabas dando clases como ayudante en el grado de Arquitectura, ¿qué asignaturas has impartido en UIC Barcelona?
Con el tiempo he tenido la suerte de pasar por muchas asignaturas, desde Composición y Proyectos -que siempre es un lujo-, hasta el máster de Arquitectura Biodigital en postgrado. Pero a día de hoy estoy establecido en el área de Expresión Gráfica, en las asignaturas de Computational Design -heredera de las antiguas Geometría e Informática- y Architectural Drawing. También he tenido la fortuna de dirigir un par de optativas, que siempre te permiten arriesgar en las cosas que más te interesan: diseño gráfico e infografías, modelado procedural…

Render Diego
Proyectos analizados en la asignatura Computational Design durante el presente curso. Proyectos de Libeskind, Snøetta y Steven Holl

Y a parte de los conceptos técnicos, ¿qué valores crees que aprenden tus alumnos?
Me gustaría saber qué contestarían ellos. Mirándolo con perspectiva, el primer año está lleno de intensidad y resulta difícil saber con qué cosas se quedan y con cuáles no. Los primeros meses tienen que aprender contenidos y herramientas, pero también adecuarse a una nueva forma de trabajar a la que no están acostumbrados: el ensayo y error a través de la experimentación, la reinterpretación, pensamiento crítico y paralelo…

Para mí hay dos partes en la enseñanza: la motivación y el esfuerzo. La primera te impulsa, la segunda te prepara. Estoy seguro que ellos recuerdan más el esfuerzo (que es pesado y repetitivo) que la motivación (que suele ser maravillosa pero efímera). Si llegan a absorber ambas actitudes, desde el idealismo, me gustaría pensar que se traduce en el valor de las cosas bien hechas.

¿Crees que la teoría que se estudia en Arquitectura tiene algún reflejo en la vida real o es totalmente diferente?
Pensar que la teoría de la arquitectura es un conjunto de edificios idílicos y aislados en el pasado sería un error. Los grandes proyectos, si están bien explicados, hablan del contexto, de su ideología. Son la suma de muchas circunstancias lo que los hace relevantes en la historia, y esa historia hay que anclarla constantemente al pensar contemporáneo, a la repercusión que tienen en nuestra época.

Por otro lado, reducir el grado a un perfil profesionalista, enfocado a que te contraten en un despacho porque cumples los “requisitos” como trabajador, sería el error más grande de todos. Por muy actualizado que estés, todo presente acabará convertido en pasado. Hay que enseñar una mirada panorámica, que les permita adecuarse a los cambios y tener una perspectiva de lo que les rodea en tiempo y espacio. Aun cuando las herramientas digitales tienen un peso enorme en mis asignaturas -y yo mismo soy un enamorado de las mismas- sigo pensando que hay que educar a arquitectos, no a obcecados de X programa que se convierten en meros operarios de un despacho.

¿Y cómo se puede entrelazar la arquitectura con lo digital?
En infinidad de maneras. Lo digital -o lo paramétrico, o lo computacional- es uno de los mayores avances tecnológicos que la humanidad ha logrado. Y eso no es poca cosa, es difícil no dejarse fascinar. Lo digital puede (y debe) lidiar con lo complejo, ayudar a los arquitectos a alcanzar nuevos hitos o a mejorar aquello que ya sabemos hacer. Ya sea gestionar un ejecutivo, emerger formas desde lo estructural, simular procesos biológicos, o autoorganizar espacios bajo el manto del BigData, la computación está para llevarnos más lejos, sin lugar a dudas.

¿Tú qué piensas sobre que las nuevas tecnologías están cambiando la forma de hacer arquitectura?
Lo primero sería distinguir los ámbitos, su papel y su influencia, pero generalizando, lamentablemente, creo que hay una falta importante de criterio y de crítica. Y eso ya es entrar en el largo debate que se ha disparado desde la crisis del 2008.

Resumiendo, pienso que hay dos problemas: el primero es que, por el carácter democrático de la tecnología, los avances que tanto costaron desarrollar quedan al alcance de cualquier arquitecto. Por desgracia, son muchos los que hacen uso impunemente con poco o ningún criterio de herramientas que son relativamente fáciles de aplicar y tremendamente vistosas.

El segundo problema es la crítica que ha recibido la arquitectura digital desde críticos que no son para nada especializados en el ámbito. La crisis, el derroche, lo superficial, y el primer problema que comentaba han hecho un flaco favor a una arquitectura que parece dada al exceso. Pero demonizarla es una gravísima equivocación que espero podamos corregir.

A la “arquitectura digital” (y evito detallar etiquetas) hay que exigirle los mismos mínimos que a cualquier otra arquitectura, si. Pero la crítica debe ser desde dentro y sobre todo constructiva, desde los que entienden qué ocurre y por qué. Y, sobre todo, entender que, al igual que en cualquier otra parte, hay edificios extremadamente buenos y otros terriblemente torpes. No puede caerse en el absurdo prejuicio de condenar algo tan abstracto y complejo como lo que la computación implica para la arquitectura.

Cambiando de tema, recientemente has participado con la ex alumna Anna Naomi en el concurso Temps de Flors de Girona, ¿cómo surgió esta colaboración?
Anna y yo habíamos trabajado juntos muchas veces, pero nunca con total libertad. Sabíamos que nos entendemos a pesar de lo diferentes que somos y que a esa complicidad había que darle salida.

¿Y por qué decidisteis participar en este concurso?

Este tipo de concursos, por su carácter efímero, es exactamente lo que buscábamos: algo intenso en un espacio de tiempo reducido, que tenga un impacto inmediato y real, y donde la burocracia o el contexto no supusiesen un factor atenuante. Que Anna sea medio “gironesa” fue la última excusa que necesitábamos para decidirnos por el Temps de Flors.

comparacion
Comparación del antes y el después con el trabajo de Diego Navarro y Anna Naomi en el concurso “Temps de Flors”

¿Cómo surge el proyecto en sí, cuál es su significado?
La anécdota del proyecto es que no tiene nada que ver con la propuesta para la que nos seleccionaron. El primer día, cuando vimos el espacio que nos habían asignado, decidimos que había que hacer algo totalmente distinto. Pero es que resulta muy tranquilizador cuando sabes que te estás dejando llevar y es el sitio el que te dicta el proyecto, le da naturalidad y sentido común.

El solar no hacía ni tres metros de ancho, rodeado en tres de sus cuatro lados por altas medianeras y una parte de la muralla antigua que alcanza los 21 metros de alto. Por eso, todo el proyecto está enfocado a enfatizar esa verticalidad: los tubos y las cintas que caen desde arriba, el espejo en la base que duplica la altura del espacio, las plantas que cuelgan… todo el proyecto anima a tener conciencia de cuán alto y estrecho es el espacio, y en ese gesto dimos rienda suelta al color y lo floral.

merge 02LD.jpg
Resultado del trabajo realizado por Navarro y Naomi en el concurso “Temps de Flors”

¿Tienes planeado participar en algún concurso más?
Los concursos son una provocación, son la excusa perfecta para lanzarse a diseñar. Además, a mí me cuesta muchísimo decir que no cuando me proponen uno, así que sí, hay alguno planeado en el horizonte.

¿Cuáles son tus planes de futuro? Avánzanos algún proyecto…

Mis compañeros de trabajo dirán que el plan de futuro tiene que ser acreditarse, pero también tengo en mente muchas otras cosas, espinas que hay que ir quitándose, experiencias que hay que vivir.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s