Zaha Hadid, R.I.P., alumna de nuestro primer padrino de promoción

Apenas unas pocas horas después de morir Zaha Hadid estaban ya las redes a reventar de posts, likes, emoticones tristes, notas, artículos enteros, elogios y hasta —como no— increpaciones post mortem, en las que —las más generosas— junto a virtudes, se la seguía “poniendo a caldo”, como se dice coloquialmente. Esto facilita la redacción de este obituario, pues no necesita redundar y repetir lo que queda al alcance de todos y todas con un clic.

Ahora bien, tal abrumador tsunami habido en el ciberespacio por este fallecimiento, nunca visto hasta ahora en el mundo de la arquitectura, simplemente indica de la manera más objetiva la relevancia ¡actualísima!, de la persona y de su obra, ya sea por alabanza o incluso también por crítica. De la misma manera, por una sencilla estadística de contabilización de todo ello, merecedora incluso de una tesis doctoral, puede concretarse el alto nivel de influencia e inspiración que su persona y obra ha ejercido, por lo menos sobre ya tres generaciones.

Cierto es que ella misma, antes, se inspiró en el padrino de nuestra primera promoción, Elia Zenghelis, que vino a darles en mano su diploma UIC de arquitectos el año 2002. Entre ellos estaban algunos de nuestros actuales profesores: Jordi Roviras, Cristina García-Castelao, Raquel Colacios, Iván Llach, Manel Peribañez… Justo los que este próximo 4 de octubre hará 20 años que asistieron a su primera clase de arquitectura, impartida por el que esto firma, en la ESARQ Barcelona (UIC), como se llamaba entonces nuestra School of Architecture de UIC Barcelona.

Y si ya miles se han inspirado —por su fascinación— hasta hoy en Zaha Hadid, y esta igualmente en Elia Zenghelis, es este el que también se inspiró en El Lissitzky; y este en Kazimir Malevich; y este en los aviones, que hacía pocos años habían empezado a surcar los cielos; inspirados a su vez en el vuelo de las aves, que al fin y al cabo son parte de lo que llamamos “naturaleza”, radical origen de inspiración. Sí, corroboramos cómo nuestra historia es la historia de nuestras fascinaciones, que llevan a inspirarnos para crear algo nuevo.

En definitiva, para crear arquitectura hemos de vivir fascinados por algo y/o por alguien, para que la inspiración guíe nuestro trabajo, que a su vez inspire a otros y otras, en esta maravillosa cadena de la evolución humana. Aunque para ello siempre será más eficaz retornar al mencionado origen. Entonces, finalmente, sobre todo para los que trabajamos en una universidad, quedémonos con una cita de Zaha Hadid como colofón de toda su vida: “I don’t think you can teach architecture. You can only inspire people.”


Profesor Alberto T. Estévez, UIC Barcelona School of Architecture
Retrato de Zaha Hadid por Joepalack

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