STAR ARCHITECTURE: ARQUITECTURA GLOBALIZADA EN RELACIÓN CON LA PÉRDIDA DE IDENTIDAD SOCIAL.

28 November 1956 Frank Lloyd Wright Tours Southdale

María Isabela Baldassarri

Hoy en día el ser humano se ha acostumbrado a escuchar, hablar y vivir con el concepto de globalización sin antes haberse detenido a preguntar qué es. Simplemente hemos dejado pasar por alto de una forma banal y cotidiana este concepto tomándolo en cuenta para explicar y/o justificar fenómenos o situaciones (casi siempre consideradas por la gente como “problemas del mundo”) de la actualidad (como lo son el consumo y, por consiguiente, agotamiento de recursos, depresiones económicas, pobreza y hambre, sobrepoblación… entre otras) que suceden hoy en día. Entonces, ¿qué se entiende por globalización en la actualidad?

“Por globalización podemos entender el cúmulo de procesos en un mundo de expansión e intercambio global, de mercado de materia prima y financiero, de modas, de tecnología mediática, de redes de noticias y comunicaciones, de flujos de transporte y migración, de riesgos incitados por el tamaño y la escala de las ciudades, de daños ambientales y epidemias, así como crimen organizado y terrorismo.” (Jürgen Habermas)

En otras palabras, la globalización podría ser el nombre dado al sistema de funcionamiento y supervivencia del mundo actual. Por sistema he de referirme a un todo formado por el conjunto de sus partes; es decir: cada acción, cada proceso se interrelaciona con otro para cumplir y llevar a cabo un día en la Tierra, desde la fotosíntesis hasta la realización de un edificio en el poblado más remoto del planeta.
Sin embargo, este ensayo no pretende adentrarse demasiado en el desbordante tema de la globalización, pues sería inconcluso y hasta un poco incierto llegar a tocar ciertos puntos que hasta en este momento aún se desconocen y que además se salen del rol que como arquitectos nos corresponde. Lo que se busca es ver cómo a partir de la globalización se desarrolla (con ayuda de otras situaciones) el fenómeno conocido como “Star Architecture” y analizar cómo éste a su vez a influenciado de manera directa o incluso indirecta en la pérdida de identidad de una sociedad determinada y, de esta forma, su desarrollo.

Situándonos en contexto, después de la Segunda Guerra Mundial, el ser humano, devastado por la pérdida y la desesperanza comenzó a buscar una forma de sobresalir y de liberarse de la opresión que se había vivido durante una o más décadas. Las potencias que triunfaron en la guerra (EE.UU y Reino Unido) comenzaron a gobernar las conductas del mundo en distintos aspectos. Impactó a todo aquel que podía tener acceso a estas nuevas tendencias y nuevas oportunidades: el turismo, las películas, los productos, la televisión satelital, la moda y la mercadotecnia son algunos ejemplos. El boom de producción de éstos comenzó a proporcionar una necesidad creada en los individuos, en la cual tener más (incluso la creación del concepto de “todo para todos”, otra necesidad creada) significaba vivir mejor, tener un mayor valor como individuo. Comenzó así la ambición del ser humano, el deseo de maximizarse y darse a conocer globalmente.

La globalización dio también origen a un acelerado proceso de desintegración de las naciones; se comenzó a perder el incentivo por crecer como cultura y como país. No eran ya las tradiciones lo que diferenciaba a una sociedad de otra, si no que capacidad de importación y exportación que ésta pudiera tener. Un ejemplo claro es lo que sucede en México, al ser frontera con EE.UU (una de las mayores potencias en este mundo globalizado) con la creación de la muy famosa cadena de café llamada Starbucks. México posee un gran potencial de producción de café y tiene hermosas y tradicionales cafeterías que son parte de su historia y de sus habitantes; sin embargo a pesar de ello Starbucks llega a México y comienza a desplazar a estas cafeterías porque ofrece una mayor “sofisticación” en lo que toda su marca tiene, y aquellas tiendas, que resultaban ser un punto de encuentro y de identidad, quiebran porque la gente prefiere acudir a lo traído por la nación de vanguardia por excelencia. Nos gusta el monopolio. Viéndolo a una mayor escala: existe entonces una desvalorización indirecta por el café mexicano, por ayudar a la gente que lo produce y por seguir con las tradiciones. No consumir el café Starbucks aparenta ser una forma de que “uno” valga menos, y aun consumiendo el café mexicano el significado que tenía antes ya no lo vale más. A este fenómeno lo podemos conocer como pérdida de identidad social.

“La identidad social es conjunto de valores, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento que cohesionan un grupo social” (Montes, 2010: 2). El conjunto de estos elementos y la forma en que sus procesos resultan, diferencian a las sociedades unas de las otras. Gran parte del desarrollo de una sociedad se atribuye a la posesión de identidad ya que ésta incita al ser humano a ser proactivo con y para su nación, la cual le otorga distintas oportunidades para elegir que quiere hacer y ser a lo largo de su vida. La identidad social va más allá de los días festivos y de las tradiciones, del traje y la comida típica, y todos los factores culturales que distinguen a una sociedad de otra. Aunque es difícil de percibirlo a simple vista la identidad, y gran parte de ella es el lugar donde vivimos, su Arquitectura.

La arquitectura determinada de un lugar y, los espacios y funciones que dentro de ella se desarrollan dan la oportunidad de que el ser humano se desarrolle y crezca en comunidad. Desde el inicio de su existencia, el hombre construía sus comunidades con ciertas características que los distinguían de los distintos grupos existentes: la forma constructiva, los materiales de la región, la forma de los espacios dada por el clima y la geografía, la distribución de los sitios (en un principio apegada a sus creencias religiosas y los usos que le daban a los mismos. Con el paso de los años y la evolución de la humanidad, así como distintos sucesos históricos el hombre fue edificando sus ciudades, y éstas a su vez se fueron modificando con el paso de los años.

Al llegar el siglo XX en la arquitectura, el desarrollo histórico de la globalización se yuxtapuso con la creación de la modernidad. Las ideas modernas siempre fueron ambiciosas y globales. Corrientes artísticas como lo son el expresionismo abstracto, el minimal art y el pop art buscaban convertirse en masas, ya sea a través de la magnificación de sus obras o a través de la conceptualización de las mismas, sucedía también con la Arquitectura. Aquellos arquitectos que comenzaron a ver en sus obras su reconocimiento por encima de todo se les conoció como “Star Architects”.

Los “Star Architects” tomaron entonces un papel muy importante en la pérdida de identidad. Comenzaron a utilizar su proceso creativo como sello, como forma de identificarse y que a través de esto pudieran tener un mayor renombre. A mayor fama tuviesen, más cantidad de edificios construirían alrededor de todo el mundo. Por ejemplo, Frank Lloyd Wright con su creación del “Centro Comercial”, espacio apartado de la ciudad cuya única función es dar lugar al consumo masivo. Grandes bloques de pared bloquean la vista del interior al exterior y viceversa, siempre con la misma distribución y rodeado por una enorme extensión de aparcamiento. Y el problema no fue la creación de éste si no el traslado mismo e igual del prototipo de centro comercial a todo tipo de ciudad en distintos países del mundo. Es algo que no tiene sentido, pero que la gente comenzó a anhelar. Se abandonaron los centros de las ciudades, hito principal para la convivencia de individuos y se fomentó el individualismo al hacer necesario para su traslado el automóvil. “Todo comenzó a ser monótono y la ciudad comenzó a dejar de tener importancia. Lo que parecía un camino interesante en domingo lleno de música en las calles, bailes regionales, parques con áreas recreativas, gente charlando en las aceras, mariachis en el quiosco, dejó de ser un atractivo para la comunidad; se abandonó y volvió inseguro” (Abad, 1990:210).

Así como Frank Lloyd Wright existieron (y aún hoy en día) un sinfín de arquitectos que dejaron de ver que la riqueza de una obra arquitectónica no está en la magnificación de la misma, si no en la evolución del uso de acuerdo a la necesidad de la población, y cómo a partir de la disposición de sus espacios se pueden redirigir o propiciar conductas que inciten al desarrollo particular de cada sociedad. No hemos de atribuirles a ellos toda la carga del individualismo y la pérdida del reconocimiento de que somos seres sociales, porque quizá en ese momento no era posible ver más allá de lo que sucedería en un futuro a causa de un fenómeno del cual aún se desconocía en gran parte. Sin embargo a sabiendas de esto es nuestra labor como arquitectos del mañana no dejarnos llevar por las tendencias globales ni la fama que éstas nos puedan traer, si no anteponer nuestros propios deseos ególatras por el bienestar y desarrollo del ser humano y la sociedad en la que vive. Eso es hacer arquitectura.
Referencias:
Society and globalization, consultado el 18 de octubre del 2014 en http://www.tcd.ie/Economics/staff/orourkek/offprints/EREH2002.pdf
Globalization and Star Architecture, consultado el 19 de octubre del 2014 en http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=70522688006

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