Entrevista a Fredy Massad

Arquitecto de formación y crítico por deformación —o quizá sea al revés. Nace en Banfield (Buenos Aires) en septiembre de 1966 y reside actualmente en Vilafranca del Penedès. Es arquitecto por la Universidad de Buenos Aires. Desde 1996, a través de ¿btbW/Architecture, reflexiona sobre la arquitectura contemporánea. Imparte la asignatura de Teoría y Crítica de la Arquitectura del cuarto curso.

Cuestionario rápido: lo primero que venga a la cabeza, respuestas cortas, concisas, incluso solo una palabra.

Damos gracias a la hija de Fredy Massad, que muy amablemente ha grabado, editado y enviado el vídeo-cuestionario.

De la asignatura que impartes, ¿qué crees que es lo más importante a transmitir a tus alumnos? ¿Podrías definirlo también en una palabra?
A través de la asignatura, analizando qué ha pasado y está pasando en la arquitectura y el contexto que la circunda a lo largo de las tres últimas décadas, lo que principalmente quiero transmitir es un espíritu de disconformidad. No limitarse a las primeras impresiones, desconfiar de éstas, no asimilar ni aceptar por inercia.  Mi propósito es proporcionar herramientas para aprender a mirar las cosas desde diferentes ópticas y poner en crisis lo aprendido para construir ideas propias, formas de pensamiento propias.

Si tuviera que definirlo en una sola palabra, y en una variante de la misma palabra, ésta sería: cuestionar y cuestionarse.

¿Qué tienen que buscar los alumnos para complementar lo que aprenden en tus clases? Y, en general, ¿cómo crees que los estudiantes podrían complementar esos conocimientos que se les transmiten en la universidad?
Creo que lo que enseño en la asignatura debe complementarse con una inquietud por estar al tanto, alerta, de todo lo que sucede no sólo en la arquitectura. Crearse un propio universo cultural. Creo que hoy en día la información está a mano, pero hay que saber discriminar, interpretar, traducir… Entender que hay que aprender más allá de la arquitectura para poder entender la arquitectura.

En clase sugiero referencias que a primera vista pueden no tener una ligazón directa con la arquitectura pero que creo que son útiles para cimentar una base de conocimiento, de entusiasmo intelectual… que revierta después en su capacidad para pensar de una manera abierta e inquieta, pero sin que pierdan de vista la obligación de ser riguroso, de escuchar, la conciencia de que hay límites e incidir en la capacidad auto-crítica para entender qué posee valor, qué grado de profundidad o de significado hay que otorgar a ese valor…

¿Qué ves de la School of Architecture de UIC Barcelona que la haga diferente? ¿Qué destacarías de ella?
En estos años he comprobado que la escuela es un lugar donde se puede trabajar con comodidad. Como profesor me siento con libertad para definir el marco de mi asignatura.
Al ser una escuela pequeña es posible una cercanía entre profesor y alumnos que creo que es positiva.

btbwarchitecture

¿Cómo ves el paso de los estudiantes por la School of Architecture de UIC Barcelona? Cómo crees que debería ser su participación dentro de la universidad?
Me parece que estamos asistiendo, de manera amplia, a un cambio de modelo. A veces tengo la sensación de que hay un cierto abismo generacional, que mis preocupaciones son distintas o se manifiestan de manera muy distinta a las de mis alumnos. Esto es algo que, personalmente, me genera algo de desconcierto pero es también a la vez una buen desafío para continuar aprendiendo y poder seguir generando dudas en mí mismo.

Creo que la participación de los alumnos en la universidad puede y debe ser muy activa. Me parece que la escuela debe seducirlos, comprender sus inquietudes, otorgarles el conocimiento que necesitan y a la vez alentarlos a entender que su momento de actividad, de capacidad de producción, ya ha empezado. El blog de Teoría y Crítica de la Arquitectura, donde se publican algunos de los trabajos elaborados por los alumnos, tiene de fondo este propósito, mi deseo es que los alumnos lo entiendan como algo más propio, un lugar donde se les da voz porque se cree en ella. Pienso que los alumnos deberían creer más en su capacidad de participar más activamente en la universidad para darle un sentido más amplio al hecho de que es un lugar de formación.

¿Cómo piensas que la School of Architecture de UIC Barcelona podría mejorar?
En mi experiencia, creo que iniciativas como Foros funcionan muy bien y tienen una trascendencia importante más allá de la propia escuela.
Creo que este tipo de actividades y la apertura que generan deberían potenciarse e incrementarse.

¿Por qué estudiaste arquitectura? ¿Qué es lo que más valoras de los estudios de arquitectura, lo que más te ha servido para ejercer la profesión o personalmente?
No encuentro una razón concreta para justificar por qué estudié arquitectura. En mi familia no hay ningún arquitecto ni tampoco crecí en un entorno que, directa o indirectamente, me alentara hacia ella. Quiero creer que fueron una serie de casualidades lo que me llevó hacia la decisión de estudiar arquitectura. Con inconsciencia juvenil cometí el craso error, dada mi escasa predisposición a sacrificarme con sesiones maratonianas de análisis matemático y álgebra, de matricularme en la carrera de ingeniería civil. Con el importante añadido de que las clases empezaban a las siete de la mañana y la facultad de ingeniería había sido construida como bunker en tiempos de Peron, que contribuyeron a desalentarme del todo.

Tras una pequeña crisis vocacional en la que el bar de la facultad se transformó en un ámbito de discusiones y reflexiones juveniles con otros cuatro renegados, acabé decidiéndome, abandoné aquel “infierno” y entré en arquitectura.

De los estudios de arquitectura esperaba mucho a nivel de desarrollo personal e intelectual. Mirándolo de manera retrospectiva, creo que buen ambiente de la escuela fue decisivo. Por entonces en Buenos Aires se vivía una primavera democrática y la escuela de arquitectura se había abierto a nuevos profesores, creando nuevas cátedras de proyectos. Lo que más me interesó y quizá permaneció de forma más clara fue la energía de aquella sensación de libertad: de estar aprendiendo, de debatir, de compartir tiempo…

No sé qué hubiera pasado si me hubiera dedicado a otra profesión, pero creo que estudiar arquitectura me proporcionó muchas cosas positivas. Te da herramientas mentales para manejarte en muchos contextos.

la-viga-en-el-ojo

¿Cuál fue tu primera experiencia como arquitecto? (proyecto, colaboración, alguna anécdota)
Mientras era estudiante de arquitectura también estudié fotografía. Lo que en principio empezó como una actividad formativa complementaria fue convirtiéndose en una forma de aproximarme a la arquitectura desde otra mirada y además como una forma de ganarme la vida.

Empecé a hacer fotografías para la cátedra de proyectos en la que era alumno y de ahí en adelante fueron surgiéndome encargos de estudios de arquitectura de Buenos Aires para fotografiar sus edificios. A raíz de ello, me llamaron para elaborar un reportaje que incluiría fotografía y texto de mi autoría de un edificio de Kurchan y Ferrari Ardoy (que colaboraron con Le Corbusier), una obra muy interesante del Movimiento Moderno porteño. De esta manera comencé a escribir y reflexionar sobre arquitectura, aún como estudiante.

¿Cómo has acabado trabajando como crítico? ¿Cual ha sido tu camino hasta llegar aquí? ¿Qué es lo que te gusta de la crítica arquitectónica?
Fue de manera natural, no buscada. Ya cuando era estudiante tenía mucho interés por la teoría y la historia de la arquitectura pero fue al llegar a Barcelona, en 1996, cuando empecé a hacer entrevistas. Era una época de mucho movimiento, intensa. Entrevisté a Miralles, Wolf Prix, a Frank Gehry unos meses antes de inaugurar el Guggenheim de Bilbao, Toyo Ito… Viéndolo ahora, retrospectivamente, fue una época muy crucial en la que estar comenzando a trabajar: se estaba gestando lo iba a ser el periodo de los star-architects, de la arquitectura icónica…

En un momento, también naturalmente, va activándose el bagaje de la experiencia adquirida y el carácter que uno va desarrollando y eso va modelando el trabajo, el punto de vista, el objetivo que se le da al trabajo…Y entonces va afirmándose la decisión de opinar, tomar partido.

Sobre el último punto de la pregunta, personalmente creo que la crítica está en un momento bajo, muy complicado. Muchos de los que dicen hacer crítica hacen en realidad más bien propaganda y se está instalando como dogma un desprecio hacia la crítica o hacia la actividad (o persona) del crítico. Esto, a pesar de que se justifica mediante diferentes retóricas, posiciones intelectuales, creo que tiene que ver con muchos elementos de retroceso en la sociedad. Una frivolización que muchas veces se camufla como intelectualismo. Creo que hay pánico a reconocer y a asumir la responsabilidad sobre el vacío que se ha generado sobre tantas cosas, y demasiado gatopardismo y huídas interesadas hacia adelante sin mirar atrás.

Probablemente que la crítica esté en este punto bajo es lo que más me motiva. Haber llamado al blog de la asignatura «¡Viva la crítica!» era una especie de declaración de intenciones: ganas de motivar a los alumnos a reconocer la importancia de pensar, poner en crisis, debatir…

Viva la Crítica

¿Cuáles son las actividades o proyectos que estás desarrollando actualmente? ¿Algún secreto (in)confesable?
Tengo algún proyecto editorial entre manos, pero como soy supersticioso prefiero no adelantar demasiado.
Básicamente las actividades y proyectos entre manos son las de escribir y seguir atento a qué está sucediendo.

¿Qué destacarías de alguno de ellos?
Me está resultando muy estimulante publicar entrevistas en mi blog, «La viga en el ojo». Sobre todo a personas que miran la arquitectura desde puntos de vista que van más allá del edificio, como Klaus, el caricaturista.

Me gustaría que estas entrevistas vayan abriendo espacio a diferentes opiniones, propuestas para el presente y para ir construyendo vías para el futuro…

¿Has trabajado en el extranjero? ¿Cómo ha sido la experiencia? Si no has trabajado fuera, ¿te gustaría intentarlo, qué posibilidades ves?
Trabajo constantemente en el extranjero, porque a pesar de sentirme totalmente cómodo e instalado aquí sigo sintiéndome un extranjero.

Pero yendo más concretamente al sentido de la pregunta, sí he tenido oportunidad de trabajar en el extranjero impartiendo conferencias, talleres y colaborando con publicaciones. Las experiencias siempre han sido muy provechosas.

En este entorno globalizado creo que es difícil decir cuándo uno está dentro o afuera. Vas tratando diariamente con gente de otros lugares y eso incide en la percepción mental de lugar que uno tiene, pero creo que salir físicamente de tu entorno es muy importante. Te ayuda a relativizar cosas que presuponías importantes, romper con ataduras culturales, ver que el mundo es tan heterogéneo u homogéneo como uno lo plantee.

¿Qué te gustaría hacer o te falta hacer como arquitecto?
Por ahora estoy satisfecho, no siento que haya dejado de hacer nada o que me falte hacer algo. Quiero continuar en lo que estoy haciendo y potenciarlo, pero nunca se sabe. Veremos…

Con tu experiencia actual, pero poniéndote en la situación de un estudiante que acaba la carrera hoy en día, ¿qué le aconsejarías hacer?
No descubro nada diciendo que el momento es complicadísimo para cualquier joven que esté recién titulado. Pero si se me permite opinar desde mi propia experiencia, les aliento a que crean en sí mismos. A pesar de que parezca una contradicción, o suene a cliché, los tiempos de crisis fortalecen.

En la situación actual, de crisis en el sector, ¿cómo crees que se debería posicionar o responder la profesión?
Creo sinceramente que la profesión debe asumir esta crisis como una posibilidad. Los cambios que se fueron postergando en las épocas de bonanza deben asumirse como impostergables ahora. No se puede poner parches a la situación y sobre todo no engañarse con falsas ilusiones o ficciones nuevas. Creo que la arquitectura debe replantearse en su cometido. Hay gente que ya lo está haciendo de manera seria, y creo que es necesario empezar a prestar atención desde crítica y medios a éstos.


Jaume Nart Parés, UIC Barcelona School of Architecture

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