VIVIR EN LOS DIBUJOS ANIMADOS

Mariola Borrell Escudé

Desde pequeños hemos estado conectados a la tecnología… hemos pasado diferentes etapas: la televisión, dibujos animados, películas, ordenador, móvil… y, cómo no, ver que la arquitectura también puede surgir de una pantalla, nos ha deslumbrado.

De repente, gracias a programas 3D (que han ido evolucionando con el tiempo), se pueden modelar volúmenes, superficies, edificios… que no habríamos podido imaginar nunca antes. Qué alucinante. Experimentar con la tecnología para construir… ¡se abre un mundo de nuevas posibilidades! Superficies con ondulaciones extrañas, elementos complejísimos que surgen de una sola fórmula digital, repeticiones eternas de elementos que se encadenan formando superficies y volúmenes inimaginables…

Sí. Es un gran avance, un enorme campo de posibilidades, un cambio de paradigma.

Buscando referencias para un proyecto (a mí todavía me hacen dibujar a mano y estudiar referencias) doy con una revista en la que aparece publicado BIG (Bjarke Ingels Group). Ignoro qué edad tiene Bjarke, pero a mi hermano de diez años le han gustado sus dibujos.

Me adentro en sus proyectos… me parece interesante cómo explica todo con tanta sencillez: unos cuantos dibujos con flechas y un render. Cojo la parcela, la subo, la giro, la estiro, la vuelvo a girar, la enrosco… y  ¡tachán!: ¡Un edificio!

Mi hermano me dice: “si que es fácil hacer arquitectura no?”. Gracias. Sí, muy fácil. Entiendo su comentario, y me parece incluso alabable que se puedan llegar a explicar los edificios y los proyectos de manera tan sencilla… pero creo que sólo debería tratarse de esto: explicarlos.

Las nuevas tecnologías, el mundo digital, en mi opinión, debería servir solamente un modo de explicar, de representar la arquitectura, porque la arquitectura nunca sale de la pantalla. Sale de la realidad. Creo que no podemos pretender hacer arquitectura, arquitectura real, a partir de un render.

Es verdad que el mundo digital nos puede ayudar a entender la arquitectura e incluso a generarla, pero nunca de una manera desvinculada de la realidad. La geometría es la base de la arquitectura, y Rhino nos ha ayudado a generar nuevas geometrías, a descubrirlas… y sería absurdo negarse a utilizar un medio tan extraordinario para proyectar y obstinarse en seguir con el lápiz, pero creo que resultaría igual de absurdo partir de la tecnología para proyectar, sin tener en cuenta la realidad.

Sí, igual de absurdo. Porque un edificio que sale de la pantalla no es un edificio real. La arquitectura debe ser el resultado de tocar el suelo, tocar los materiales,  medir con palmos, hacer esbozos a lápiz, fotografías, experimentos, maquetas…

Siento parecer tan “tradicional”, pero si algo he aprendido durante la carrera es que la arquitectura no consiste en “aquí estoy, esta es mi casita y la coloco… aquí”, sino que es un análisis, un dibujo, una experiencia… Sí, si quieres, luego diseña con ordenador, ¡por supuesto! Pero hazlo después de desarrollar todo este proceso previo.

Si no, corremos el peligro de crear lugares falsos, parques de atracciones. Port Aventura. Disney. Y nadie quiere vivir en los dibujos animados… sobre todo, porque son falsos. Y si algún cliente le pide algún día que le construya Disney para vivir… sea arquitecto, sea comprensivo. Esa persona no sabe lo que quiere hasta que usted se lo demuestre (como decía Steve Jobs). Es decir, le pedirán dibujos animados, le pedirán burbujas habitables, tejados que se vuelven suelos que se convierten en piscinas… pero no se deje convencer. Enséñele usted a esa persona lo que realmente necesita.

Mi hermano me golpea con la revista. Ya me he ido con mis razonamientos (casi… ¿filosóficos?) otra vez. Volvemos a la revista… Un retrato de nuestro amigo Bjarke ocupa una página entera.

Este es otro tema: el querer ser marca, venderse, ser imagen. Me da un poco de pena, porque la sensación que transmite es que resultan más importantes en su vida, su madre, su camiseta… que su arquitectura. Insisto, la cuestión no es que su arquitectura no sea buena, sino que el modo de venderla es a través de una imagen, de un marketing… y considero que ahí la arquitectura pierde su sustancia.

Ya no estamos hablando de edificios, de lugares misteriosos, divertidos, románticos… estamos hablando de la marca de la chaqueta del señor arquitecto. Parece que ha habido un giro, un cambio de prioridades: primero es la difusión, la imagen, ser famoso… y luego, el edificio, que poco importa que se construya, que sea sólo una idea o una metáfora porque está en segundo lugar.

Cierro la revista con una pequeña conclusión: dibuja como quieras, utiliza el lápiz o el Rhino, pero no dejes que tu arquitectura se venda por tu imagen. Que sea ella la imagen que te “venda” a ti, y si nadie sabe de qué marca es tu chaqueta, mejor.

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